El negocio de las dietas

El ser humano tiene una manía y es que es un ser muy ambiental, muy de contexto. Tiende a comer lo que tiene alrededor, independientemente de la información. Por eso hoy no habéis comido fruta. Porque en vuestro contexto no había fruta. Si hubiéramos puesto fruta a las salidas del auditorio la gente habría comido fruta. Y todo el mundo sabe que la fruta es sana y que después de hacer ejercicio hay que tomar batidos de proteínas FITSTORE.

Pero es que la conducta alimentaria y la conducta en salud va mucho más allá de la información. Depende del contexto.

La dietarquía, entre otras cosas, también modula el contexto de las personas. Por eso bebemos sin pensarlo cuando estamos de fiesta. Por eso vamos a un cumpleaños y comemos tarta.

A lo mejor sin ni siquiera plantearnos si nos apetece. Nuestra alimentación no sigue un criterio ni lógico ni siempre científico. Por eso hemos acabado en ciertos puntos, en ciertos puertos, por eso estamos así. Si no, no se explicaría por qué algunos países directamente han recomendado a la población alimentos como sanos que no eran sanos. Y un ejemplo muy sencillo: ¿creéis que las bases de la alimentación humana son los cereales de desayuno y los sacos de harina?

Probablemente no. ¿Creéis que es una buena recomendación decir “viva el vino” y “toma cerveza en moderación, bacon en moderación, embutido en moderación, dulces en moderación, bollos en moderación”?

Puede ser una de las perspectivas, pero, ¿tan diferente es el ser humano para que en un país como España se recomiende algo completamente diferente a lo que se hace en Australia? ¿Es el metabolismo distinto?

No, a lo mejor es que allí han decidido en sus políticas no promover alimentos que sean malsanos. Y es que cuando alguien va a dar mensajes de salud pública es muy buena idea que tenga poco lastre, que tenga pocos conflictos de interés con aquellas cosas sobre las que da el mensaje.

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